
Título
Litiasis Renal: ¿Piedras
dentro de nuestro cuerpo?
Tipo
Divulgación
Científica
Autor
Dr. Eduardo Luis Freggiaro
corespondencia a: freggiaro@infovia.com.ar
Introducción
La litiasis urinaria, también denominada litiasis renal,
urolitiasis o nefrolitiasis es una enfermedad causada por la
presencia de componentes sólidos de la orina (llamados cálculos
o más familiarmente, "piedras") en el interior de los
riñones o de la vía urinaria.
Los cálculos renales están formados por los mismos componentes
de la orina normal, pero han sufrido unos determinados procesos
por los cuales se han convertido en "piedritas" sólidas
de mayor o menor tamaño.
¿A quienes afecta principalmente?
La urolitiasis es una enfermedad muy frecuente, calculándose que
un 12% de la población tendrá algún episodio de la enfermedad
durante su vida.
Típicamente la enfermedad suele manifestarse por primera vez
después de la adolescencia, y suele afectar más a personas de
edades medias. Los varones se afectan el triple que las mujeres.
Es más frecuente en personas con profesiones sedentarias o que
sufran gran exposición al calor (panaderos, fogoneros, etc.).
¿Cuales son los síntomas de los cálculos renales?
Los cálculos renales pueden causar diferentes síntomas,
dependiendo de su naturaleza y de los efectos que puedan estar
causando en el aparato urinario:
· Sín síntomas. Muchos cálculos no producen síntomas,
o se descubren por casualidad antes de producirlos durante los análisis
de orina. Suelen ser cálculos pequeños alojados en el interior
de los riñones.
· Cólico nefrítico. Es el proceso más frecuente
causado por los cálculos urinarios, y se produce cuando uno de
ellos causa una obstrucción repentina de la salida de la orina
del riñón. Consiste en un episodio de dolor intensísimo, que
aparece tipicamente en la zona renal y se extiende hacia la porción
anterior del abdomen y a los genitales. El dolor sube y baja, y
el paciente no encuentra ninguna postura que le alivie. En muchas
ocasiones se asocian nauseas, vómitos, sudoración profusa y
sensación de plenitud e hinchazón abdominal. Casi nunca hay
fiebre asociada.
· Dolor lumbar. En ocasiones, el dolor de los cálculos
es menos aparente, y suele ser fijo y continuo en la zona lumbar,
que es la que recubre los riñones. Este dolor se puede confundir
con los dolores de huesos y articulaciones de origen reumático,
y para distinguirlos hay que considerar otras características,
como que no está relacionado con posturas o movimientos del
sujeto.
· Hematuria. significa que la orina aparece mezclada
con sangre. Puede ser visible a simple vista, y se denomina
hematuria macroscópica, o por el contrario, solo visible en los
análisis microscópicos, y se llama microhematuria. Casi todos
los cálculos urinarios la producen, por pequeñas heridas que se
producen en el interior de los órganos donde asientan, y a
veces, es la única manifestación que causan.
· Infecciones de orina. Hay un grupo de cálculos, que
son consecuencia de unas infecciones renales especiales, y que
solo se manifiestan por la aparición de infecciones, bien de la
vejiga (cistitis) o del propio riñón (pielonefritis).
¿De que están compuestos los cálculos urinarios?
Los cálculos urinarios se componen principalmente de sales
minerales, que suelen estar presentes habitualmente el la orina
de todas las personas. Los tipos más habituales son los
siguientes:
· Oxalato cálcico. Los cálculos de calcio son los más
habituales. Tanto el oxalato como el calcio son compuestos
corporales naturales, y se eliminan por la orina. Allí,
sometidos a una serie de procesos, entre los que se incluyen el
beber líquidos en poca cantidad o consumir un exceso de
alimentos ricos en calcio se combinan para producir cristalitos
insolubles de oxalato cálcico, que luego se agregan y forman las
"piedritas" que todos conocemos.
· Fosfato cálcico. Bastante frecuentes como los
anteriores. El fosfato también es un componente habitual de la
orina y del organismo.
· Ácido úrico. Aparece en un 10% de los casos. El ácido
úrico es un producto de desecho, consecuencia del metabolismo de
ciertos alimentos como las carnes rojas, las vísceras de
animales o el alcohol, entre otros; y se elimina por la orina. Si
la orina se hace ácida, pueden formarse arenitas o cálculos de
ácido úrico.
· Estruvita. También se llaman de Fosfato amónico
magnésico, y están causados por unas infecciones especiales,
constituyendo más o menos el 15% de todos los casos. Son los cálculos
más peligrosos de todos, incluso pueden destruir el riñón
donde asientan; además no suelen causar cólicos como los demás.
· Otros compuestos. Se han aislado algunos otros
componentes en los cálculos urinarios, pero suelen ser casos muy
raros.
¿Cuales son los tratamientos habituales para los cálculos
renales?
El tratamiento depende del momento concreto en el que se
considere el caso.
Si hay un cólico, en esta fase aguda es imperativo el control
del dolor, incluyendo reposo, reposición de líquidos corporales
y analgésicos. Se recomienda una dieta blanda.
La mayoría de los cálculos urinarios se expulsan espontáneamente,
un 50% lo hace durante las dos primeras semanas del inicio de los
síntomas y un 90% durante los primeros dos meses. Si el médico
juzga que un cálculo va a ser expulsado espontáneamente (por su
tamaño y su forma), se tratan los dolores que pueda sufrir
mientras el paciente, y se controla la evolución del caso.
Cuando el calculo no puede expulsarse, causa dolores muy
intensos, obstruye el paso de la orina o es motivo de infecciones
graves, el especialista debe proceder a la extirpación del
mismo.
¿Como se previene la formación de nuevos cálculos
urinarios?
Aproximadamente la mitad de las personas que han sufrido un cálculo,
vuelven a formar otro durante los 5 o 10 años siguientes. Se
sabe que el riesgo de formación y crecimiento de los cálculos
disminuye mucho si se aumenta el líquido bebido por el paciente
todos los días, y eso ocurre en todos los casos,
independientemente de la composición de los cálculos. Se
recomienda ingerir 3 litros de líquido diarios, que pueden ser
la mitad de agua, y la otra mitad de otros líquidos, como los
zumos de frutas o algunas infusiones.
Muchos pacientes han de cambiar de costumbres alimenticias si
quieren tener menos riesgos de formar cálculos. Esto se aplica
para los cálculos de ácido úrico, y para algunos casos (no
todos) de oxalato de calcio.
En general se recomienda que el paciente se ajuste a su peso
ideal y lleve una dieta variada y equilibrada, sin abusar de
ninguna comida concreta.
Nota: las opiniones, conclusiones y datos aquí publicados son responsabilidad absoluta de los autores.